Amazonas y sacrificios humanos en el antiguo reino de Dahomey
Vamos a comenzar paradójicamente esta historia sobre mujeres guerreras con una historia de amor. La que mantuvo el último rey de Dahomey, Behanzin con una mestiza en la isla de La Martinica, a donde había sido recluido por los franceses al perder su guerra. y también su reino, en un desigual conflicto con el colonizador europeo (penúltimo rey mas bien, puesto que el último solo fue un títere al servicio de los franceses) . Al parecer, su amante fue capaz de compensarle de aquella vida cómoda que, como rey, le había correspondido. No obstante, no supo, no quiso o no pudo sanar su melancolía; ese alma que había dejado en África y que le hacía vivir casi como un zombi fuera del continente negro. Aquellos que conocen África dicen que huele de una manera especial, y el rey de Dahomey no fue capaz de vivir alejado del continente negro durante mucho tiempo. Ni el amor más intenso fue capaz de retenerle, ni su bella mestiza “que sólo era medio Africa” por el color de su piel, según sus propias palabras. Su pesar y la opinión pública francesa de principios del siglo XX le empujarían hasta Argelia que, si bien no tenía parecido alguno con su reino vegetal, sí que le consoló con la proximidad geográfica. Allí murió. Una imagen elocuente de la ferocidad de estas mujeres que sirvieron a la monarquía dahomee hasta finales del xiglo XIX: amazonas de Dahomey. Una historia de mujeres guerreras.
