El día de la Venganza (II y último)

Buscando seis millones de muertos



Es casi una constante de la Naturaleza pero, salvo una o dos excepciones (quizás algún día hablemos de ellas), la historia de las guerras la escriben los vencedores. Nosotros no vamos a salirnos del guión, entre otras cosas porque pensamos, aparte de lo antedicho, que el sistema nazi catalizó en torno a sí todo lo perverso de la especie humana. Es rigurosamente cierto que, tras la II Guerra Mundial, las autoridades aliadas habían estimado que más de diez  millones de personas en el continente europeo, alemanes en su mayoría,  podían y debían ser sometidos a juicio por excederse en el cumplimiento del deber. Es decir por participar activamente o por mera pasividad en la orgía destructiva nazi; prácticamente todos los varones alemanes mayores de 18 años que habían sobrevivido a la guerra. Un primer filtro redujo la cifra hasta los 3 millones, de los cuales, quedaron descolgados más adelante unos 2 millones y medio. Es decir, solo 500.000 personas fueron condenadas, la mayoría de las cuales regresarían a sus hogares al cabo de algunos meses de reclusión(*). Tal parecía que Alemania había sido capaz de organizar uno de los mayores proyectos de exterminio de la historia por obra y gracia de sólo unos centenares de individuos; los que eran sometidos a juicio en Nuremberg y otros procesos menores. No era ciertamente creíble que semejante hecatombe se saldara con una docena de ejecuciones. En la imagen, portada del New York Time de Abril de 1946, dando cuenta de la mortal intoxicación de cientos de SS detenidos en el campo Stalag 13, tras la II Guerra Mundial, y que presumiblemente fueron envenenados por judíos supervivientes de los campos de concentración.

(*) Nos referimos al ejercicio formal de los Tribunales de Justicia. El sufrimiento de Alemania tras la derrota fue extraordinario.