La India: Costumbres ( Parte VII ) La Ciudad Santa; Benarés


Varanasi. Cremaciones

En la comunidad shadu ha habido grandes impostores, Sheere Rajneesh, un profesor de filosofía, antiguo jainista. Acabó por encontrar albergue en ese gran, ingenuo, y a veces envidiable devorador de espiritualidad que son los Estados Unidos. Se movía en Rolls y poseía un rancho de 250 Kilómetros cuadrados. Su mensaje era mezcla de palabrería y metafísica (algunos sostienen que es lo mismo, pero no es cierto). Aglutinó a miles de devotos seguidores y convirtió el  rancho donde vivía en un fortín, incluidos guardias armados. Por fin fue deportado de Estados Unidos hacia la India donde moriría


     Hay un lugar sagrado por encima de todos, un lugar a la que acuden miles, millones de hindúes, desde la ciudad o el campo, desde la costa a las montañas del Himalaya, hombres, mujeres; se llama Varanasi, nuestra Benarés uno de esos nombres que resuena con intensidad en nuestros oídos. Ciudad con mas de tres mil años de antigüedad, ninguno de sus edificios puede presumir de mas de dos siglos de existencia, conquistada y reconquistada un ciento de veces, los testimonios del pasado han quedado reducidos a ese corto periodo de tiempo. Aun así Benarés impregna al visitante de una gravedad y trascendencia de las que es muy difícil emanciparse. Benarés es como un teatro cuyas gradas se abren al río Ganges. Muy cerca de Benarés se encuentra también Stupa Dhamekh, probablemente el lugar donde nació el budismo. Junto a Jerusalén, es seguramente uno de los lugares de la tierra de mayor proyección religiosa del planeta.

      Aquí se viene a orar, a purificarse, a morir. Dicen que quien aquí es incinerado se liberara del ciclo de reencarnaciones. La incineración es una purificación necesaria de la que están eximidos los menores de 12 años, las mujeres embarazadas, los shadus y los muertos por mordedura de cobra. Por lo visto la cobra es sagrada y aunque te mata tiene como compensación la redención. Tampoco pueden ser incinerados los leprosos, su desdichada vida llega incluso hasta el extremo de privarles de una muerte honrosa, se cree que el humo de su combustión puede transmitir la enfermedad. Muchos indios cuando presienten su muerte emprenden el último viaje hacia Benarés con la intención de ser allí incinerados
Los shadus no son incinerados y a veces sus restos son devorados por los perros. Un animal, el perro,  que no tiene gran predicamento en la India

     Cada uno de esos graderías o escalinatas recibe el nombre de Ghast. Hay uno en particular que impresiona por su silencio y gravedad, se trata del lugar de las cremaciones. Fácilmente indentificable por las montañas de troncos apilados con los que se efectúa la ceremonia, es un lugar de respeto y trascendencia, las fotos están terminante prohibidas(aunque el dinero tiene una intensa capacidad de convicción). Los cuerpos son  trasladados por una casta de intocables llamada doms. Los cadáveres van depositados sobre unas parihuelas, de forma que las mujeres van cubiertas de una tela de color rojo y los hombres de una  de color blanco. La madera deben de pagarla los familiares, la más cara es el sándalo. Y a más dinero más madera, de forma que si la madera no es suficiente el cuerpo puede quedar a medio incinerar y se echa al río tal y como queda una vez consumida la madera. A veces algunas partes del cuerpo no quedan reducidas a cenizas, como es el caso de el tórax que no se consume del todo, a estos nos referíamos en la anterior entrada cuando hacíamos alusión a los objetos orgánicos que contaminaban el Ganges.
No todo es espiritualidad en Varanasi; los olores son bastantes intensos y las mas de las veces repugnantes.
La Casa Mundo by Tm
     De entre todos los que rodean al difunto destaca un hombre con su cabeza rasurada, es el hijo mayor, el encargado de encender la hoguera Ya dijimos que en este espacio de alta intensidad emocional los reportajes fotográficos pueden ocasionar un grave conflicto, sin embargo queda la opción de los mediadores; personas que merodean en torno a los turistas y que pueden facilitar un buena safari fotográfico previo acuerdo con los familiares del difunto y desde un ángulo discreto. En cualquier caso recrearse en un cuerpo en combustión parece de un gusto bastante dudoso

     Como se ve la espiritualidad es refugio para farsantes de toda índole Sin embargo también hay autenticidad y mucha. La comunidad Tamil al sur de la India, considera a Ramana Maharshi que murió en los años cincuenta, como un profeta, un místico que vivió toda su vida tan cerca de los animales como de los hombres. Para hacernos una idea de la importancia de algunos shadus baste decir que para la comunidad Tamil hay tres hombres santos en la historia de la humanidad: Buda, Ramana y Cristo
     En efecto, No existe testimonio alguno de la vida de Cristo  en el periodo  que abarca desde su adolescencia a los 30 años aproximadamente. Para algunos hindúes los milagros de  Cristo   eran el resultado de su profundo conocimiento y aprendizaje del yoga. Su muerte y posterior resurrección fueron posibles gracias a la capacidad de los siddhas, hombres santos capaces de controlar entre otras cosas los latidos de su corazón, de tal forma que Cristo habría simulado su muerte para al cabo  de tres días reactivar el latido del mismo y tras presentarse a sus discípulos volver a Cachemira donde moriría. En fin, queda dicho.
     En la próxima entrada os hablaremos de aquellos hombres devotos que practican una de las religiones más antiguas del planeta y cuyo máximo interés es el de pasar absolutamente desapercibidos.

Continuará...