![]() |
| Añadir leyenda |
La India es inabarcable. Seriamos ingenuos si quisiéramos tocar todas sus fibras en estas modestas entradas, pero sí es cierto que tiene elementos que podemos encontrar tanto en el Norte como el Sur. La comida, por ejemplo, es la columna vertebral de los pueblos. Abstracción hecha del curry y culinariamente hablando, la cebolla es un alimento que se toma de todas las maneras posibles, desde el Himalaya a las costas del estado Tamil. Se toma hasta cruda mojada en la leche. Seguramente, aparte de sus valores alimenticios, sus propiedades desinfectantes la hacen ser muy bien valorada. Pero nada como la leche misma y sus infinitos derivados; no hay país en el mundo que les supere en consumo
Los santones también son personajes habituales en los caminos de la India. La mayoría de los sahdus se limita a ejercer el yoga, practicar el ayuno y el culto ritual que es propio a su secta. Pocos hombre santos llegan estos niveles de ascetismo y autocontrol que hemos visto. Shadu viene a significar hombre bueno, y en calidad de mediador ofician en múltiples núcleos rurales en donde son muy respetados y a veces temidos. Muchos de ellos, sobre todo los vinculados a las castas más bajas, utilizan y abusan de los alucinógenos, lo cual ha deparado a la comunidad de renunciantes cierta perdida de autoridad moral por los efectos indeseables de los productos consumidos: incapacidad de mantener un discurso, apatía, abandono de los hábitos higiénicos, inestabilidad emocional, alucinaciones… Dicen que el hachis consumido por los santones es el de mayor calidad. Un ritual con claros tintes espirituales como es el consumo de determinadas sustancias estupefacientes, se está convirtiendo, debido a la inadecuada presencia occidental en algunas comunidades shadus en un fin en sí mismo. Lo que provoca la ira de los extremistas hindúes frente a la perversa influencia de los extranjeros en sus tradiciones.
![]() |
| Las Sadhvis son renunciantes femeninas |
La Casa Mundo by Tm
No debe de engañarse el visitante extranjero sobre la tolerancia de la policía hindú en el consumo de hachis, su posesión y consumo incluso en cantidades muy pequeñas está severamente castigado. Ni que decir tiene que unos meses de cárcel en la India equivalen a varios años en una prisión occidental. Por cierto la policía de la India es una de las más corruptas del mundo, y no es extraño que se de una extraña aunque rentable connivencia entre pequeñas vendedores de droga y policías (nótese que hablamos de policías. La parte de un todo. Queda hecha la precisión), de tal forma que es el mismo vendedor el que a veces denuncia al ingenuo comprador (y si es occidental tanto mejor). La policía le intervendrá la droga que volverá a ponerse en circulación como cebo para incautos. y si no quiere que el asunto acabe en comisaría (de donde ya es imposible sortear la prisión) además deberá abonar a los agentes una considerable cantidad de dinero. Entendemos que después de esto la victima será lo suficientemente sagaz y evitará acudir a la comisaria para denunciar el hecho, porque entonces a la larga lista de perdidas: droga, dinero, etc. Se unirá el calabozo y unos cuantos guantazos que podrán, al cabo de unos días con suerte, a nuestro infortunado y algo ingenuo jovencito occidental de vuelta en su aburrido, tedioso y seguro país.Los pequeños robos y sustracciones mejor olvidarlos, si se denuncian lo mas fácil es que te miren como si estuvieras loco para asegurarte después que en la India no hay robos. La mejor garantía de que no vas a ser asaltado es ir completamente desnudo, como los shadus después de sus baños rituales o siendo pobre de solemnidad, al fin y al cabo no serás el primer santón occidental, se sabe de franceses, italianos, alemanes………en fin ahí están, algo pasados y atípicos en la comunidad de merodeadores, pero ahí están
La India moderna presenta una difícil convivencia con los productos de su tradición. Los Shadus no son bienvenidos en los centros urbanos y de hecho pocos santones auténticos son urbanitas y eluden, salvo los periodos de peregrinación , las grandes aglomeraciones humanas. Su santidad es directamente proporcional a la discreción con la que viven. Un complicado encuentro con la soledad en un país tan superpoblado que el idioma posee múltiples palabras para definir las muchedumbres, y por idioma entendemos el Hindi, el mayoritario y cooficial con el inglés, que no sabemos si el resto de los 4.000 dialectos que se hablan afinará tanto. La comunidad de hombres santos presenta con una relativa frecuencia a impostores, shadus de opereta o picaros para turistas o incautos. Un problema con la ley, empresarios arruinados, pequeños cacos, mendigos profesionales, en fin ese abanico de elementos humanos que viven o deciden vivir al socaire de las sociedades, constituyen e integran el elenco de muchos falsos shadus que han hecho oficio de la medicidad
![]() |
| Kumbhamela en fecha no precisada |
Pero pensando en concentraciones humanas no podemos dejar de reparar en la que cada 12 años se produce en La India; una peregrinación de proporciones descomunales; se conoce como el kumbhamela. El próximo ocurrirá en enero del 2013. Millones de Shadus peregrinan a la ciudad de Allahabad o Prayag, el nombre hindú de Allahabad (en Uttar Pradesh), en la confluencia de los rios Ganges, el Yamuna y el Saraswati. Más de 70 millones de personas se junta en este encuentro sagrado de los tres cursos fluviales para expiar sus pecados. Acuden allí peregrinos desde todos los lugares de la India, en la que es, sin duda, la mayor concentración religiosa del planeta. Los shadus en su calidad de ascetas disfrutan, no sin algún que otro conflicto, del privilegio de bañarse primero en sus aguas
![]() |
| La santidad está reñida con la tecnología |
El estado de los ríos en la India por esta y otras razones es catastrófico, y eso que el Ganges, río sagrado por excelencia, tiene una gran capacidad de recuperación debido a sus altos niveles de oxigeno. Sin embargo la contaminación está alcanzando ya el nivel freático con lo que las posibilidades de regeneración del río se ven notablemente menguadas. En cualquier caso el color turbio de sus aguas viene a justificar la presencia en las mismas de sus famosos delfines ciegos, aunque no otros restos orgánicos en suspensión de los que hablaremos en la próxima entrad.
Continuará...





