La India: Algunas Costumbres ( V ). Los Shadus


Shadus, Babas y Hombres Santos ( I )

No queremos pecar de ramplones, pero hay tres cosas que no veréis nunca en la India: una corrida de toros, un botellón(mod. por:  en España reunión de jóvenes al aire libre) y una parrillada. Primero, por su pacifismo. Luego, por sus muchos remilgos a la hora de compartir comida y bebida con otras castas y por último: son vegetarianos. Sólo en la India unos hombres que están “vivitos y coleando” (mod. por: que tiene vida pero en sentido más intenso del habitual) son capaces de organizar su propio funeral para despedirse de la vida que han llevado. Eso que en Occidente llamaríamos una broma de mal gusto, aquí es una ceremonia habitual con la que los renunciantes, conocidos como Shadus, inician su vital y eterno peregrinaje por los caminos rurales de la India tras abandonar sus familias, su casta y todos sus bienes.

     El Shadu o yogui o Baba, como se les suele conocer, se inicia al someterse al magisterio de un maestro o gurú al cual seguirán disciplinadamente durante algunos años pero al que permanecerán vinculados de por vida. Como discípulos se afeitaran la cabeza en señal de sumisión a su maestro, después, se dejaran crecer el pelo y no lo cortaran durante el resto de sus días. En la India todo tiene un significado y esos largos cabellos rizados y crespos que se dejan crecer no son en vano, al parecer ilustran una alegoría física del río Ganges con su poderosa y eterna corriente. Las pinturas con las que se acicalan todos los días después del baño ritual, tienen por objeto señalar su pertenencia a una de las varias sectas y sub sectas de los Shadus. Su complejidad no está en relación con el nivel de jerarquía de cada grupo sino que tiene mas que ver con el grado de creatividad del penitente. 


     Existen varias sectas (cientos, miles de ellas, dirían algunos. Esa persistente querencia del hombre hindú a la dispersión), destacamos los Shaiva, adoradores de  Shiva.
Vaishnava que sirven a Vishnu, Shakta a la deidad Shakti. Además infinidad de subcastas entre las que podemos mencionar por su intensidad algo mórbida a los Aghavi, fundados por el santón Brahma Giri, seguidores de Shiva. Suelen vivir en los cementerios o en lugares de incineración. Ingieren sus alimentos directamente de un cráneo humano y utilizan un collar de cuentas confeccionado con huesos. Formado por miembros de las castas inferiores, pretenden aludir con sus rituales y símbolos a la caducidad de la vida. Hace ya algunos años se les acusó de ingerir carne humana.
Shadu provisto de cinturon de castidad

     Otro grupo son los  Nagas que van completamente desnudos, cubierto todo su cuerpo por cenizas, atribución mágica de Shiva. Existe incluso una subcasta que se dedica a la defensa de la integridad física de los shadus; los  Akhara Shaivite, usan la espada como no podía ser de otra manera. Es su instrumento y no es un objeto decorativo más, no dudaran en utilizarla en el caso de que un shadu se encuentre en peligro.
El Baba permanece enterrado mientras sólo sobresale su mano

     Para los Shadus, en general, la vida material es una mera ilusión. Teóricamente todo hindú puede ser un shadu. La vida de un indio atraviesa cuatro etapas; la de la infancia y adolescencia, la madurez  y una etapa intermedia, llamada Vanaprastha que le prepara para el último nivel; la gannyasa( aunque como ya se verá este recorrido no siempre es así pues hay shadus jóvenes). La mayoría de los hindúes se detienen en esa etapa intermedia o ni siquiera llegan a ella. Pero unos pocos, alrededor de cuatro o cinco millones (según algunas estimaciones) cubren todo ese ciclo y acceden voluntariamente a la última etapa, que es el prólogo del fin, de la desaparición. Su peregrinaje físico y espiritual tiene como objeto aprender a someter la voluntad, domesticando  las necesidades del cuerpo. 

Aghavi utilizando un crraneo para beber

     Esta es  la eterna lucha entre materia y espíritu. Una constante que se repite en todas las culturas y sociedades a lo largo de la historia. Es la lucha interminable de una especie, la humana, que se dice y se siente inteligente  y que por ello se cree autorizada a exigir a la Naturaleza un trato especial a la del resto de las criaturas, ofreciendo para ello  gestas fisiológicas que van más allá de la capacidad humana. Han llegado a controlar hasta tal punto sus pulsiones vitales que son capaces de permanecer dos días con la cabeza enterrada, e incluso ser enterrados vivos (como podemos ver en la foto) mostrando únicamente una mano. Realizan ayunos inauditos que llevarían a la muerte a cualquier persona. Mantienen en general una alimentación bastante frugal,  cuando no una única dieta a base de plátanos, por ejemplo o arroz. Evitan la ingesta de determinados alimentos: dulces, cebolla, el ajo, la carne por supuesto, y todos aquellos productos que puedan estimular el deseo sexual. En este sentido llegan incluso a ser alimentados por otros con el fin de no interrumpir su meditación que podría llevarles a la muerte por inanición. Pueden parar los latidos de su corazón o permanecer de pie, apoyados indefinidamente sobre solo una de sus piernas(o postura yoguica  del equilibrio). Otros mantienen uno de sus brazos estirados en posición vertical hasta que sus músculos quedan prácticamente atrofiados, pegados como ramas secas a los huesos del brazo. 
Shadu joven
La Casa Mundo by Tm
     Sus renuncias no acaban aquí y alcanzan como no podía ser de otra manera a la castidad sexual. El sexo, junto al hambre, son las dos grandes pulsiones de la naturaleza. No es pues extraño que el control de la voluntad que intentan los renunciantes shadus pivoten  esencialmente en torno al ayuno y la abstinencia sexual. Utilizan a tal efecto cinturones de castidad como los que se pueden ver en la imagen, generalmente de madera. Es más; los Nagas, a los que ya hicimos referencia mas arriba, dicen ser capaces de controlar cualquier impulso de naturaleza sexual. Tras mantener una abstinencia sexual durante no menos de nueve años, son capaces de levantar con su pene pesos superiores a 100 kilos. Esto provoca probablemente la rotura de las fibras del mismo y la incapacidad para experimentar erección alguna.

Los Nagas son capaces de levantar grandes pesos con su pene, lo que implica la impotencia sexual al romperse las fibras del mismo

      Otro aspecto importante de su ascetismo es ese “voto de silencio” que nos es tan familiar,  permanecen así durante amplios periodos,  y se da el caso de sujetos  que no han pronunciado palabra alguna  durante años, lo cual en una cultura que da un valor místico al sonido de las palabras es paradójico.

Pictograma de la silaba sacra OM

     Porque en efecto, cualquiera que aspira a convertirse en shadu lo primero que recibe de su guru es un mantra, un sonido sagrado o una frase que solo ellos conocen. No en balde la materia, según la filosofía hindú, se ha creado a partir del sonido. Si alguno de los lectores ha tenido la ocasión de visionar la película encuentros en la tercera fase, una de las primeras que dirigió Steven Spielberg  en la década de los setenta y que supuso un hito para la comunidad ufológica, recordará el sonido de la silaba "Om" a lo largo del metraje.  "Om" es la sílaba sagrada por excelencia. Om precede a todas las cosas pero también se utiliza al final de cualquier oración, de la misma forma que utilizamos amén en la tradición judeocristiana. Om se utiliza también  en la practica del yoga. Y se ha hecho tan popular que casi es una marca país, como hace el castellano con la letra Ñ. Posee hasta un pictograma que le es propio y su presencia es frecuente en múltiples lugares de la India, hasta los camiones llevan el símbolo en su parte delantera.

Continuará