LA INDIA. ALGUNAS COSTUMBRES ( IV )

simbolo de lugar donde se ha efectuado inmolacion de la viuda en la India
Símbolo que marca los lugares donde se ha realizado Sati
 
Vamos a confesaros una cosa: nos hemos acercado a La India un poco a hurtadillas. En realidad queríamos hacer una entrada (post) distinta pero nos hemos quedado en los prolegómenos,  y es que La India no deja a nadie indiferente. Le pasa  por ejemplo como a la isla de Lanzarote en Canarias (España) o como a Fidel Castro o a la polenta (un plato del norte de Italia):  se les ama o se les odia pero nunca te dejan indiferente. Nosotros, que no la conocíamos, nos hemos quedado hipnotizados
    Por muchas cosas, por los vagones rosas del metro de Bombay en los que sólo pueden entrar mujeres, ya se imaginan la razón. Una ciudad que posee una red de ferrocarriles urbanos tan saturados que a veces se corre el riesgo de morir aplastados. La empresa de ferrocarriles de la India es la más grande del mundo por número de empleados, cerca de 2 millones. Todos los días se ponen en marcha 7.000 trenes que transportan 60 millones de personas. Todo a lo grande. En un país que hace gala de su vegetarianismo, existen más de 200 millones de vacas, sagradas, rampantes por las calles de las ciudades a donde sus propietarios las mandan para ahorrarse la alimentación. Al fin y al cabo su carácter sagrado sólo permite hacer uso de su leche y cuando se mueren de viejas, de sus pieles, para hacer guantes por ejemplo. Es grande incluso hasta en aquello que no se propone y que es causa de buena parte de los conflictos sociales del país. Me explico, aunque más del 80 % de la población es hindú, aún sigue siendo probablemente el tercer país del mundo por número de musulmanes, tras Indonesia y Pakistán, 150 millones de indios profesan la religión musulmana. 

El emperador Mogol Akbar

      Paradójicamente en una nación que se ha especializado en reventar las estadísticas es donde lo pequeño, en forma de microcréditos, parecía prometer un futuro mejor para muchos modestos propietarios. Lamentablemente no ha sido así, y ante la imposibilidad de devolver los primeros prestamos muchos se han visto obligados a refinanciarlos, vendiendo el ganado que adquirieron con el primer crédito. Con lo que se quedaban como estaban, si no peor. Un paso adelante, dos pasos atrás, así avanza La India.  Conservando aún a un grupo; “los parias”, tan degradado históricamente que incluso está fuera del injusto sistema de castas. Aunque claro si salva a un niño, una mujer, una vaca o a un brahmán puede que se le deje entrar en el Paraíso
   
Akbar, uno de los Emperadores poetas de las dinastia Mogol que gobernaron La India entre 1483 y 1862. Llamado El Grande. Benevolente, justo y refinado. Amante de las artes aunque analfabeto quizás debido a una dislexia. Melancolico y epileptico, como muchos grandes hombres de la historia. Mantuvo discusiones teológicas con los jesuitas portugueses que fueron los primeros europeos en llegar a estas tierras. Siamesesss by Tmv.
Otra de las cosas que sorprende de este país es que ninguna mujer india va engañada al matrimonio, irán mas o menos felices pero no engañadas. Será porque en la India las mujeres son consideradas impuras. Saben que tras una ardua negociación que implica a toda su familia va lo suficientemente dotada como para que su familia política, que es con quien tendrá que vivir el resto de sus días, la admita bajo su techo y vea ventajas en ese matrimonio.
      El matrimonio es para las mujeres un oficio a tiempo completo. Es decir, puede haber campeado de soltera por todos los ámbitos laborales pero una vez casada toca dedicación exclusiva al marido primero, y a los hijos después. Toda esta labor estará puntualmente supervisada por la familia política, que en eso sí es bastante parecida a las nuestras. Curiosamente se piden nueras instruidas para un oficio para el que las más de las veces lo adecuado consiste “en dejarse llevar”(mod. por No significarse. Seguir la opinión de la mayoría) ¿Se entiende ahora el afán por tener hijos varones? Una mujer con muchos hijos varones es la autentica reina de la casa. Su prole masculina la garantiza que nada podrá amenazar su potestad de suegra, y encima, como mujer, estará exenta de esperar su turno para comprar un billete en el ferrocarril.

El Sati. Inmolación ritual de las mujeres en La India

      Las dificultades empiezan con su matrimonio y esa ceremonial venta que hace su familia de sangre a la familia política, y digo venta porque es así; un negocio que la deja formalmente huérfana y con un anillo en cada segundo dedo del pie para testimoniar su estado civil. El divorcio es legal pero socialmente está tan mal visto que un matrimonio difícilmente acudirá a el. Sólo la muerte de uno de ellos disolverá el matrimonio. Si es ella la que queda viuda aquí solo empiezan sus problemas, porque entonces su tutela queda encomendada a la familia del difunto marido. Si hay buen encaje estos la aceptaran sin problemas pero si no es así su vida puede convertirse en un verdadero infierno, tanto que no extraño el caso de viudas que prefieran la incertidumbre de las calles, - de las calles indias quiero decir- y acaben por abandonar el hogar de su familia política. En las leyendas rurales todavía sobrevuela el hito trágico y crudelísimo de las viudas que se inmolaban en la pila funeraria de sus maridos- voluntariamente o forzadas- unidas a estos hasta en la hora de la muerte: el escalofrió del Sati o sacrificio ritual de las viudas. De 1987 data el último caso, año en el que una joven de 18 años que había permanecido casada solo ocho meses  se quemó viva en la pira que consumía el cadáver de su marido. No sabemos si de forma voluntaria . El sati por cierto no es exclusivo de la India, los godos lo practicaban también

Explicita representación de Shiva

      Geográficamente a la India se le conoce como subcontinente pero cultural y espiritualmente ella sola es un mundo en el que conviven credos que exigen un ascetismo brutal, religiosidad a la que están llamados todos los hindúes aunque la inmensa mayoría de ellos se quede a medio camino, disfrutando de la incertidumbre mundana. La verdad no podemos imaginarnos novecientos millones de indios entregados al merodeo místico sin rumbo fijo que practican los shadus –que son los santones indios-.
      Los shadus, que son unos cuatro o cinco millones en la India, se consideran a sí mismos como muertos vivientes.  Pero de esto hablaremos ya en la siguiente entrada (post)






Continuará.....