Eunucos. Travestis y Concubinas ( Parte Tres )

 Eunucos y Concubinas en China ( III )

 
Los hijos de las concubinas, y siempre que fueran el resultado de una noche loca con el Emperador, podían hacerles mejorar su posición en la Corte. Aunque de menor categoría que los hijos de la emperatriz, la presencia de estos pequeños ilícitos solía traer consecuencias. Ya era un autentico milagro que pudieran nacer, visto el cuidado que tenía La Emperatriz para evitar situaciones como esta, pero si no estaba a su alcance evitar un parto si que podía disponer fácilmente de la vida del recién nacido. Y a fe que disponía, la mayoría de las veces para desprenderse de él; de tal forma que lo más prudente para una concubina, si en algo estimaba la vida de su hijo, era la de alejarle lo más lejos y pronto posible de aquella Corte sutil pero extremadamente sanguinaria y cruel.

    Se calcula que la legalidad en la continuidad dinástica del imperio era solo formal. Probablemente menos de un tercio de los que fueron emperadores eran primogénitos e hijos legítimos de la pareja imperial (podía existir más de una Emperatriz). Los mas eran el resultado de las intrigas palaciegas, hermanos y hermanastros de variado origen; hijos de las concubinas, descuidos de la emperatriz y por mera suplantación en el momento del parto. Y eso pese al celo de los eunucos que, claro, obedecían a sus propios intereses dinásticos y que estaban detrás de una considerable cantidad de conspiraciones. 

ultimos eunucos de China
Últimos eunucos de China
 
     Algunas concubinas eran enterradas en vida cuando moría el emperador para hacerle compañía en el mas allá. Otras eran enterradas vivas sin necesidad de que el Emperador muriera; oficialmente por infieles, pero seguro que por torpes o por haberse hecho muchos enemigos. Los emperadores de la dinastía Qing dispusieron de hasta 20000 de ellas. El Imperio Chino, en sus mas de dos mil años de historia, ha transitado siempre entre el extremo de un poder omnímodo; el de los emperadores, y la moderación y equilibrio que exige los principios del taoísmo, su esencia religiosa. Cabe preguntarse por esa nomina descomunal de mujeres al servicio de  hombres solos. Tal parece que al ser el emperador, según la doctrina taoísta,  el extremo del yang y por lo tanto esencial para la armonía del cosmos, y constituyendo las mujeres el otro extremo, el yin y siendo el taoísmo  una filosofía del equilibrio, la calidad de la dignidad imperial para restablecer ese equilibrio requiere tal abundancia de mujeres.

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La última Emperatriz de China
 
 

     Una concubina con buena fortuna (aunque no la única)fue  Llehénala, conocida como emperatriz viuda Cixi. Tuvo un hijo del emperador y se las arreglo para eliminar a cualquier futuro competidor, incluido su propio hijo. Es la emperatriz de la película 55 días en Pekín. El ultimo eunuco de China, es sus memorias, habla de ella como de un ser perverso y sanguinario que disfrutaba con el sufrimiento ajeno y la humillación. Hizo comer sus propias heces al jefe de los eunucos de Palacio lo que seguramente llevo a éste al suicidio. Ordenaba castigos masivos de forma que los errores de un eunuco eran pagados por un ciento. Como quiera que los azotes eran frecuentes, entre la población de eunucos del Palacio era habitual ir provisto de tiras de medio metro de anchas ceñidas a la pantorrilla para soportar las frecuentes penas. Podemos hacernos una imagen mas precisa de esta déspota cuando conozcamos sus gustos: los culinarios por ejemplo,  le gustaba tanto la leche que la tomaba de la mas pura: es decir leche materna. Siendo ya una mujer adulta se desayunaba succionando directamente de los pechos de sendas matronas que se colocaban a ambos lados de su cama. Unas mujeres que seguían una dieta especial: sólo podían beber agua pura, comer carne y pescado hervido sin ninguna especie ni condimento alguno.
    La institución del concubinato no es exclusiva de la casa imperial china. Cualquier persona capaz de mantenerlas podía disponer de concubinas. El recorrido de esta institución ha sido larga, aunque no lo parezca solo en el año 1971 fue abolido el concubinato en Hong Kong. Por lo visto, y merced a esos rodeos metafóricos y algo vidriosos de los chinos, se justificaba su existencia ante los occidentales comparando al hombre y a la mujer con un juego de te. El hombre sería la tetera y la mujer las tazas, en fin una tetera sería capaz de llenar varias tazas pero ninguna taza llenaría una tetera.

    Tradicionalmente la medicina en China a estado más desarrollada que en Occidente. Desde siempre el riesgo que implicaba la castración era en este país lo suficientemente bajo como para que determinados colectivos (infelices desesperados, las mas de las veces) ponderaran la eviración.  Esto sucedía incluso desde el siglo XVI. Frente a los aterradores resultados de la castración en Medio Oriente y África donde, como se verá, moría prácticamente el 98 por ciento de los hombres a ella sometidos, en China estas cifras llegaron a ser de un 4 por ciento en los últimos años del Imperio y de un tercio en periodos anteriores. Es por ello por lo que incluso hombres casados se sometían  voluntariamente a la eviración como una formula para sobrevivir y mantener así a sus familias. Sin embargo, la vía mas frecuentada era la de los niños, sometidos por sus padres en la infancia a la castración. 

     La intervención estaba en manos de un colectivo denominado Knifers, “carniceros” . A juzgar por los resultados bastante habilidosos pues se iban transmitiendo la profesión de padres a hijos. Tres personas inmovilizaban al paciente al que previamente habían vendado fuertemente el vientre y la parte alta de las piernas a la altura de la ingle. En algunos casos el paciente llegaba fuertemente drogado…………….


Continuará