EL VENENO. SEGUNDA PARTE


          Como se ve, puede que no haya ni un solo país en el que no se haya acudido a los tóxicos para resolver de forma definitiva un problema político o un severo conflicto domestico. Es más, os voy a decir una cosa que a lo peor no os gusta: cada vez que respiramos nos envenenamos; nos vamos oxidando. Pero por si esto fuera poco, ahí fuera existen 700 especies de peces venenosos, 400 serpientes cuya mordedura es mortal, garrapatas(sí garrapatas),  escorpiones, arañas.  Mil especies de plantas bastante insalubres, y varios pájaros con plumas toxicas si se tocan o se ingieren.  En resume que queríamos hacer de esta entrada: “El Veneno” un artículo en dos partes pero nos hemos quedado cortos. Mirando y mirando se nos van acumulando notas y hemos decidido hacer una tercera entrega. Por de pronto en esta hablamos de mujeres malas, muy malas; usando el único arma que la naturaleza les deja en un mundo de hombres. De los líos en la corte de Luis XIV y el Agua Toffana, entre otras cosas. Que os guste


       
     Entramos en un periodo en el que el veneno se convierte en un arte como la pintura o la orfebrería. Y no confundamos, que digo arte como oficio, como técnica y no como algo bello ni digno de emular (no vayamos a tener un disgusto).
      ¿Y dónde ha de ser si no en Italia? Que además del gusto por la proporción sirvió de tablero a un sin fin de Ciudades Estado en permanente pugna entre ellas. El prototipo de familia envenenadora fueron los Borgia, padre e hijos: entre sus victimas figura  la hermana del sultán otomano Bayaceto, una tal Zinzin, a la que tenían como rehén; el cardenal Laforce y el cardenal Orsini. Pero en esto, como se suele decir, unos llevan la fama y otros cardan la lana. Envenenaron sí, pero otros envenenaron mucho más como ya veremos. El propio patrón de la familia el Papa Alejandro VI también fue envenenado(otros dicen que no). Sea como fuere el velatorio de su cadáver debió de ser bastante repugnante,  estaba en unas condiciones deplorables.
     La especialidad de la familia Borgia recibiría el nombre de  cantarella; un poderosísimo tóxico cuya exacta composición aun se desconoce, aunque entre sus componentes figura el arsénico y el fósforo con seguridad. Ya hemos dicho que aquí, en Italia eran bastantes espabilados en este oficio. Un poco antes había aparecido la llamada camisa italiana, pariente de la camisa de cortesía india que ya vivimos en la parte primera. Aprovechándose de la inveterada falta de higiene, se impregnaban de veneno(jabón de arsénico) aquellas prendas de vestir que solían estar en contacto directo con la piel, el uso continuado de la prenda hacia que el veneno penetrara poco a poco por los poros de la piel,  produciendo los resultados conocidos
     Es en el siglo XVI y XVII cuando Europa sufrió una de las peores acometidas de una nueva epidemia, la conocida como acquetta o Agua Toffana, un poderoso veneno también de origen italiano que probablemente causo miles de muertos en el Continente. Aunque estas cifras, por supuesto, son imposibles de probar. Teofania d'Adamo conocida como la Toffana inició una estirpe de envenenadoras que se especializaron en atender las demandas domesticas de esposas desairadas, maltratadas y desafectas de sus maridos, viejos y achacosos. Llegaron incluso a juramentarse en sociedades de envenenadoras como es el caso de otra italiana llamada la Scala que logro reunir a 150 jóvenes esposas decididas a acabar con sus maridos viejos o débiles.
     A  Toffana y a su veneno se le atribuyeron en el siglo XVII mas de 600 asesinatos, incluidos los de dos Papas. Fue ajusticiada de una forma muy desagradable en el año 1633, pero la formula de su veneno no se lo llevo a la tumba. Se cree que su hija se apresuró a vender el secreto de su composición y tuvo tanto éxito en la Europa de su tiempo que se extendió con gran rapidez. Primero salió de Sicilia y llego a Nápoles, aquí se apropiaron de él y pasaron a denominarlo acqua di Napoli. Paso a Siena y aquí  se llamó  Acqua di Siena  y así sucesivamente. Tras varias transformaciones acabo por llegar a Francia, llamándolo allí  polvos de sucesión.
     El agua Toffana era un liquido transparente, insípido e inodoro. Con unas pocas gotas administradas durante cierto tiempo minaban lentamente la salud de sus victimas que se consumían lenta e inexorablemente. Se administraba con la comida, pero la propia Toffana, muy al tanto de los crecientes riesgos de esta práctica sobre todo entre las clases poderosas, aconsejaba a sus clientas que se la aplicaran en el rostro, el cuello y los pechos antes de yacer con sus maridos. Estas instrucciones nos dan un clara pista de quien era el destinatario del veneno y quien se beneficiaba del mismo.
    En el siglo XVI también se publicó el Neopoliani Magioe.  Un manual casi domestico de los venenos en el que se dan consejos sobre su preparación y su uso y en el que también se aconseja enmascarar sus presencia tras fuertes mezclas culinarias evitando, eso sí;  la leche que se corta con la presencia de algunos tóxicos y denuncia con facilidad la presencia de sustancias extrañas
    El veneno se ha utilizado en la India entre las castas guerreras como un ritual  con el fin de evitar sufrimientos mayores. Así en Rajput  las mujeres se quitaban la vida  cuando su hijo, hermanos o maridos morían en batalla. Evitaban con esto caer en manos de el enemigo,   Difícilmente se podía someter a los muertos a servidumbre, esclavitud, o violación, y mucho menos a masacre alguna. Les privaban a sus enemigos de esta postrera humillación.
     Y si el cuerpo de Alejandro VI, el Papa Borgia, se hallaba en unas condiciones deplorables, en Japón, el veneno -el arsénico concretamente- oficiaba como gran conservante siempre que se respetaran unas proporciones adecuadas; mataba las bacterias responsables de la descomposición de los cuerpos. En Japón existía en la zona de Yamagata una tierra a la que llaman la de los sacerdotes momificados. Los monjes bebían durante  toda su vida de un manantial con alta carga de arsénico. Cuando estos morían, eran enterrados bajo piedras y al ser descubiertos sus cadáveres muchos años después,  se los hallo perfectamente momificados, como si su piel fuera de porcelana 
     Hacia el siglo XV tanto Francia como Italia eran veteranas en el uso del veneno. En Francia su uso privado debía de alcanzar tales dimensiones que se llego a castigar con la pena de muerte el  uso del llamado preparado de los ballesteros que utilizaban con profusión soldados y cazadores. Pero el  veneno en la Europa occidental no era privativo de estos países, España por ejemplo tenía un particular interés en acabar con la vida de Isabel I y la corte de Madrid encargo a un medico judío, Rodrigo Lopez tal cometido, pero fue descubierto y muerto, por cierto Shakespeare tomo como modelo a este personaje en una de sus obras . Don Carlos, el heredero de Felipe II, la astilla clavada en los dedos del Monarca por los fabuladores de la Leyenda Negra, un monstruo sádico que mortificaba a sus criados y sirvientes, se entretenía en mutilar caballos y asar animales vivos, a este monstruo le dedica Verdi una opera, si lo hubiera conocido, a éste también lo envenenan. Don Juan de Austria, declarado enemigo público número uno en los Países Bajos, un bastardo al servicio de su hermanastro Felipe II, vencedor de Lepanto muerto oficialmente por tifoideas pero con tantos enemigos que el rumor sobre el envenenamiento tiene bastante crédito.  Años después moriríaMaría Luisa esposa de Carlos II y también muy oportunamente y de forma súbita el Duque de Baviera, pretendiente al trono de España tras la muerte sin sucesión del último Austria, favoreciendo su deceso al Duque de Anjou futuro Felipe V y nieto de Luis XIV que tenía por cierto una buena liada en su corte
     Por otra parte Catalina de Medici se empleo a fondo en Francia por favorecer a su familia. Se cree que enveneno el Delfín de Francia, que impedía a su esposo Enrique ser Rey. Luego enveneno a Juana la madre de un hombre terriblemente afortunado (porque intentaron matarle varias veces) el que sería Enrique IV de Francia, que se libró de morir envenenado porque el hijo de Catalina se le adelanto y ojeo primero las paginas de un libro que su madre diligentemente se había ocupado de impregnar con veneno. Por más que lo intentara, Catalina no consiguió garantizar el trono de Francia para ninguno de sus hijos, pues por distintos motivos, se lo quedo Enrique

     La hoguera tuvo trabajo en la Francia de Luis XIV, ardieron decenas de personas condenadas por brujería, misas negras, envenenamiento. Unas estaban vivas cuando fueron entregadas a las llamas a otras se las había ajusticiado previamente y el fuego solo devoro sus cadáveres. De los dos casos tenemos sendos ejemplos. Se estableció un tribunal especial para juzgar los crímenes por envenenamiento que recibió el nombre de Cámara Ardiente. Por esta época era bastante difícil probar que alguien había muerto envenenado. Se utilizaban perros como cobayas, a los que se le daba a probar los indicios  caso de existir estos, si el perro moría se trataba de veneno, en caso contrario no había tóxico. Quedaba eso si, el recurso a la tortura que daba lo que ahora se llama falsos positivos porque las victimas, con tal de evitarse el dolor, eran capaces de confesar cualquier cosa.
     Esta era un tiempo de grandes comilones, y el uso de enemas para aliviar los efectos de las pantagruélicas comidas se hizo habitual, esta circunstancia se aprovecho para instalar el veneno en la irrigación. La Voisin una profesional del veneno, vendía jabones fabricados con arsénico y polvos para disolver en los enemas . Esta mujer fue quemada viva en la hoguera junto a su cómplice. Fue declarada culpable de infinidad de crímenes, entre ellos se cree que el de varios cientos de niños recién nacidos, cuyos cuerpos utilizaba para sus ceremonias satánicas quemando sus restos en un horno que había instalado en su casa. Sus pócimas circularon con gran alegría entre la aristocracia francesa y hasta una de las favoritas del Rey utilizó un filtro de amor elaborado por la Voisin para retener al monarca, cosa que sólo consiguió durante un tiempo. Otra que pereció en la hoguera pero que ya iba muerta fue Marie Madeleine d’Aubray, mato a su padre porque indignado este con la vida licenciosa de su hija, denunció a su amante.
     D’Aubray según la crónicas debió de ser una maquina de matar; fría y fogosa a la vez(ya rea intentó suicidarse comiendo cristales machacados y como fracaso intentó autoempalarse a través de su vagina). Utilizaba como conejillos a enfermos y desvalidos de los hospitales a los que visitaba fingiéndose una dama caritativa para, tras envenenarlos, observar la rapidez con que actuaba  la sustancia que utilizaba(que bien pudiera ser aquel Agua Toffana de la que hablamos antes).  Cuando estuvo segura de que el veneno no podía ser detectado por los médicos se decidió a acabar con su padre, cosa que así hizo con absoluta sangre fría. Mato también a sus dos hermanos para hacerse con la fortuna heredada de su padre y hasta lo intento con su propia hija, su marido y algunos familiares más. Hizo fortuna el nombre con el que se refería a la sustancia venenosa que utilizaba polvos de sucesion. Arrestada,  tras ser sometida al tomento del agua fue decapitada posteriormente y por último su cadaver fue entregado a la llamas de la hoguera
Continuara…………..

Es una idea de Tomvera, Fotos: Catalina de Medicis